Ahora si puedo decir que conozco la África profunda, en la aldea de Dounguel y sin duda es un gran choque cultural-emocional, eso si, no apto para cualquier occidental de hoy en día, pero que recomiendo vivir la experiencia.
Procuro ponerme en su lugar y por supuesto adaptarme sin problemas a los medios, circunstancias y su forma de vivir el día a día
Donde fueres, haz lo que vieres, pues nos levantamos a las 6:00 antes de que salga el sol para ir a buscar el pan y ver amanecer.
Mientras nos preparan nuestras barras de pan, nos acercamos a la escuela coránica donde algunos niños aprenden el corán al amanecer.
Esperamos nuestro turno y recogemos el pan para desayunar.
Contemplamos ese momento en el que comienzan los primeros rayos sol y vemos como de una forma mágica se refleja en el rio Senegal. Unos instantes que te llenan de energía. Sin palabras. La foto nada que ver a la realidad.
Hora de desayunar,los niños al colegio.
Las mujeres a las tareas de la casa y el cuidado de los niños.
Los hombres a traer la comida a casa, cultivar sus huertos, crían el ganado y a pescar para el sustento de toda la familia.
Familias enteras que la mayoría viven en casas de adobe que entre ellos se ayudan a construir.
Hay mucha pobreza, mucho analfabetismo y falta de medios para muchas cosas, pero lo que nunca falta es un plato de arroz, la comida estrella el thiebou yep, arroz acompañado de verduras y pescado. Todo bien repartido en fuentes separadas para los hombres, para las mujeres, para los niños, otra para los padres…
Nos sentamos en el suelo, a comer con la mano ( bueno a nosotras no se nos da muy bien hacer la bolita de arroz con la mano y nos dan una cuchara, la falta de experiencia de las tubabs).
Hora del té y a descansar. El calor a esas horas es insoportable y no te deja hacer nada, estaremos entre 43º y 45º.
Cuando baja el sol, todos a la calle, a la sombra de los arboles.
Me sigue sorprendiendo que a pesar de las condiciones en las que viven, no pierden la sonrisa y la alegría, creo que por eso me siento tan a gusto aquí, es algo que va también muy dentro de mi.
La cultura es diferente pero la forma de vivir en el fondo es muy parecida internacionalmente.
Gema Cristóbal, 23.03.19
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